Ikea y las discusiones de pareja

El otro día, buscando ideas frescas de decoración con muebles de Ikea, me topé con un artículo sorprendente, o al menos curioso, que quiero compartir con vosotros ahora que tengo algo de tiempo…
Los autores hacían una reflexión muy audaz después de visitar una tienda Ikea: “¿Las visitas a Ikea son una fuente de discusión?”.
Comentaban que, como siempre, se habían divertido mucho en su “día Ikea”, pero que ésta vez se habían percatado de algo más. Y es que no paraban de oír alrededor a la gente discutiendo sobre medidas, colores, precios, o sobre “¿por qué no podemos parar de comprar un rato e ir a comer albóndigas?” (ohhh las deliciosas y baratísimas albóndigas suecas…).
La última vez que fui a Ikea con mi pareja, la cosa acabó en un drama que ni las benditas albóndigas pudieron solucionar. Tan sólo la frase ”no volvemos juntos a este sitio” (que estoy segura de que no se cumplirá), consiguió sellar la reconciliación.
Pensé que éramos los únicos que no sabíamos sobrellevar el dolor de pies, las cuentas (en centímetros y en euros) y algún que otro agobio para cargar cajas, pero me consuela saber que hay más gente en el mundo a la que le sucede, y me parece un dato bastante curioso.
Me muero de ganas de saber si alguno de vosotros vivistéis una situación parecida en Ikea.
Contáaaaaadmeloooooooo!
- Escrito por ana








